Pericia caligráfica


Hoy en día la pericia caligráfica es algo más conocida debido a los medios de comunicación, que han incidido en diversos casos de corrupción, en los que dicha ciencia tenía la llave. Pero lejos de tratarse de un fenómeno novedoso, son técnicas de estudio necesarias desde la primera falsificación documental y la posibilidad de éste tipo de engaños es tan antigua como la escritura.

En la actualidad el perito calígrafo es un colaborador habitual con la administración de justicia en la resolución de diversos tipos de falsedades o dudas documentales (cheques, contratos, testamentos ológrafos, etc.)



En su salto a la fama, la pericia caligráfica no ha sido tratada de forma justa. Los medios primero en su afán informativo y después en su carrera por el exclusivismo, fueron llamando a varios peritos calígrafos para certificar lo que ya había quedado claro, la autoría de la letra, en cuanto a los famosos papeles de Bárcenas. 

A este acierto le precedió el error por parte de los entrevistadores confundiendo la pericia caligráfica con la grafología, a pesar de las repetidas correcciones por parte de los profesionales. Nada más lejos de la verdad, la pericia consiste en la autentificación de signos gráficos, ya sean texto o firma mientras que la grafología es un estudio relacionado con el conocimiento personal, que como tal es aplicable a la reeducación gráfica y selección de personal.  

Aunque bien es cierto, que para ser un buen perito calígrafo hay que tener una base sólida en grafología, siendo la una y la otra ciencias de investigación.

Teniendo en cuenta las explicaciones expuestas en los párrafos anteriores y las aplicaciones habituales en el ámbito jurídico, laboral y terapéutico  ¿Cómo es posible que exista tanta desinformación en profesionales responsables, cuyo papel tiene tanta relevancia pública?

Sembrar la duda es deformar la opinión.

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