viernes, 10 de febrero de 2017

DONALD TRUMP, MÁS ALLÁ DE LA POLÍTICA

Claro está, que el nuevo inquilino de la casa blanca es un personaje controvertido, sobre el que se han vertido ríos de tinta intentando averiguar que hay detrás de las propuestas lanzadas en campaña, y lo que realmente puede hacer como presidente de los Estados Unidos. Pero de lo que no cabe duda, es que los actos cotidianos así como la política están regidos por una forma de ser y de pensar. 

Además de la angulosidad característica en la escritura, lo primero que se observa es la dicotomía entre el yo social y el yo íntimo, un aspecto que no es beneficioso para el escribiente, pero muy normal en el común de los mortales, ya que todos contamos con inseguridades que no revelamos. 

En el lenguaje coloquial se diría que “es una persona que va directamente al grano”, ya que se muestra firme, metódico y seguro, pues no le gusta perder el tiempo con vanidades innecesarias, porque posee una gran capacidad de síntesis e independencia de critierios. 

Al hacer valer la lógica y la objetividad, no se dejar llevar por los sentimientos en la toma de decisiones, pero su capacidad de síntesis le puede llevar a confusión, ya que evita una visión pormenorizada provocando una panorámica superficial, lejos de la profundidad que en ocasiones requiere. Esto a su vez repercute en una falta de observación y detallismo palpable. 

Pero de puertas para dentro, su persona queda marcada por un hombre exigente, constante y duro, lo que puede significar el riesgo de caer en la intransigencia con las personas de su entorno, pero al mismo tiempo tiene la tendencia de aislarse, tal vez de manera consciente, porque en su fuero interno sabe que lo que está fuera de su marco de influencia se rige por códigos diferentes a los empleados por él, ocasionando ciertas inseguridades e impermeabilidad a las novedades. 

El ser humano siempre se definió a sí mismo como un animal social, cualidad que atempera nuestro carácter, nos flexibiliza. En este caso, la tendencia al aislamiento no es beneficiosa, ya que va en contra del desarrollo de la inteligencia emocional lo que repercute una vez más en la falta de observación ya mencionada. 

Por otro lado, aunque ve con recelo todo lo procedente del exterior, hay que recalcar que le gusta ocuparse de los asuntos sin dejar nada al azar, que en el plano social puede traducirse en una situación incómoda, ya que se toma grandes confianzas. No sabemos si su tendencia a la obsesión, se debe a este aspecto. 

Está satisfecho de sí mismo y es fiel a sus ideas, por ello, se presenta ante la opinión pública como un hombre recto, enérgico y agresivo con dotes de liderazgo, y constantes matices de autoafirmación (la única clase de vanidad que se permite). Pero por otro lado, a pesar del afán de grandeza que pueda tener, siempre tuvo los pies en el suelo.

Fuera del análisis grafológico, he de comentar que muchos han caído en la tentación de comparar las firmas de Heinrich Himmler y Donald Trump, pero además de la angulosidad, a simple vista no tienen mucho más en común si tomamos como ejemplo el mayor sentido estético del primer sobre el segundo.

domingo, 8 de enero de 2017

“NO SON TODOS LOS QUE ESTÁN…”

Investigación, informe, o ratificación en sala. Sin duda, la figura del perito es cada vez más 
importante en el mundo judicial, pues aunque algunos no lo crean, ni jueces ni abogados como expertos en leyes no están versados en todas las materias, es decir, tienen la capacidad de dirimir asuntos estrictamente legales, pero en ocasiones la realidad de los hechos sobrepasa el mundo del derecho.
Por ello, cuando la ocasión lo requiere, el dictamen del juez se apoya en el informe del perito judicial ya que dependiendo del campo del saber relacionado directa o indirectamente con el proceso, éste aporta conclusiones que dependiendo del resultado, el juez ajustará a los modelos tipificados por la justicia.
Esto nos sugiere que además de jueces, abogados, procuradores o funcionarios de juzgado, todas ellas figuras fundamentales, el mundo judicial se compone por profesionales, que no por ser  auxiliares de los Tribunales de Justicia dejan de tener un papel preponderante en la toma de decisiones y elaboración de sentencias. Sin embargo, los peritos emiten informes bajo su responsabilidad, ya que poseen la preparación, y con el tiempo la experiencia acreditada que les hace ganar el calificativo de “profesionales”.
Sin embargo, como se indicó anteriormente, el hecho de que determinados campos de la pericia no sean cabeza de cartel por así decirlo, no quiere decir que una formación deficiente sea aconsejable para el ejercicio de una profesión en la que el perito emite informes bajo su responsabilidad, especialmente si tenemos en cuenta las consecuencias para el autor que no obre con equidad.
Pero nos encontramos ante un problema que excede la objetividad citada en el apartado 2 del artículo 335 de la L.E.C, pues parece ser que ha habido un retroceso en lo que se refiere a la designación de peritos judiciales, ya que hace años todos los Colegios y Agrupaciones adscritas a los Tribunales de Justicia recibían las designaciones correspondientes a cada uno de sus miembros (debidamente acreditados, diplomados o licenciados) en contraste de lo que pasa actualmente, lo que no es comprensible debido al incremento de casos de pericias judiciales en tiempos de crisis.
En definitiva, son demasiados los campos de la pericia (no me refiero exclusivamente a la pericia caligráfica), en los que se escucha que este problema existente tanto en ciudades como pueblos tiene como resultado la designación de los mismos peritos.
Particularmente pienso que si hubiera transparencia en las designaciones, el proceso gozaría de más agilidad,  de modo que incluso, habría lugar para los mejores, pues cuanto mejor sea el profesional, mas acertada será la sentencia.