domingo, 28 de diciembre de 2014

EL ASESINO DEL ZODIACO

LA OTRA MANO

La escritura con la mano contraria, los rasgos impersonales, el repaso de los mismos o los recortes de letra tipográfica son algunos de los tipos de anónimos según su elaboración, pero si algo tienen en común entre ellos es la necesidad de ocultar su autoría.

Los anónimos del Asesino delZodiaco son un claro ejemplo ya que además de tratarse de un caso mediático que en su momento hizo correr ríos de tinta, sirvió de argumento a alguna película, no es un caso que esté resuelto.

Este personaje que actuó en la bahía de San Francisco a finales de 1960 y principios de 1970. Llegó a reconocer 37 asesinatos en una de sus misivas, aunque tras una investigación se llegaron a demostrar siete, de los cuáles hubo dos supervivientes, que colaboraron en su descripción.

Con el fin de proteger su identidad, el autor no deja  rasgos gráficos que le identifiquen, pero aunque sin firma, existe cierto deseo de ser identificado porque deja como sello identificativo una cruz en el interior de un círculo. Quizá pudiera tratarse de un pulso intelectual que proponía a la policía y la prensa, a quienes mandaba los  manuscritos.

Aún así un informe grafológico puede hallar rasgos de su personalidad.

Es metódico y pretende encarar sus tareas de forma reflexiva, con un ritmo que le permita controlar los acontecimientos al igual que quiere mantener una compostura de impasibilidad que no logra mantener por mucho tiempo.

Por otro lado, tiene las ideas claras y por ello posee una fácil concentración, aún así su escritura denota emotividad y se deja arrastrar por ella, ocasionando un desorden inconsciente y pasional que le puede hacer perder el control y saltarse las normas.

La ambivalente emotividad equivale a un mundo contradictorio, de hecho está lleno de miedos a causa de sus traumas. Por ello, al tratarse de una persona individualista, introvertida y encerrada en sí mismo se adapta a una rutina dentro de la cual se siente cómodo, porque las luchas internas le hacen mella en su seguridad para decaer posteriormente en su ánimo.

Es muy probable que su tendencia al aislamiento se deba a que aunque siempre quiso una integración social nunca se vio capacitado para ello.

Estos son sólo algunos de los rasgos que se ven en el texto y evidencian la necesidad que de alguna forma tiene el ser humano de mostrarse.

viernes, 5 de septiembre de 2014

AFFAIRE DREYFUS (ENCUADRE HISTÓRICO)


Entre 1894 y 1906 tuvo lugar el llamado caso Dreyfus. Asunto en apariencia sencillo que se complicó en un momento especialmente delicado para las relaciones franco-alemanas, ya que cabía la posibilidad de un conflicto armado entre ambos países.

A la tensa situación política se le añadió el condicionante social que imprimía un fuerte sentido del honor estrechamente ligado a la rígida disciplina militar, desembocando en una pétrea incapacidad para reconocer errores.

Por otro lado, el origen hebreo del militar nacido en Alsacia (territorio anexionado a Alemania tras la guerraFranco-Prusiana de 1871) jugó en su contra, ya que el proceso fue aprovechado por algunos medios para avivar la llama del antisemitismo.

Como opositor a la corriente antisemita destaca el novelista Emile Zola junto a Theodor Herzl. El primero publicó su famoso artículo “Yo acuso” en el diario La Aurora, mientras que el segundo era novelista y periodista austrohúngaro de origen judío, conocido por ser el impulsor e ideólogo del sionismo político moderno

En la sociedad francesa se escenificó la fragmentación social que tuvo lugar durante su tercera república.

jueves, 4 de septiembre de 2014

AFFAIRE DREYFUS (LOS HECHOS)



LA VIDA DE EMILE ZOLA

Biografía del novelista francés considerado el padre del naturalismo.
En el film se narra el papel relevante que tuvo el escritor en el proceso Dreyfus que le costó el exilio

En 1937 obtuvo 10 nominaciones a los oscar y ganó 3 estatuillas 



La degradación pública y destierro a la Isla del Diablo del Capitán Alfred Dreyfus se debió al llamado “Borderau”, una serie de secretos militares que fue utilizada para inculparle de espionaje, pues iba dirigido a un alto cargo del ejército alemán.


Además del factor  conspirativo y su origen  hebreo, hay que tener en cuenta las irregularidades procedimentales en el estudio documental, pues desde el punto de vista técnico se trataba de una pericia caligráfica sencilla, ya que el documento estaba escrito con la letra real de su autor Esterhazy.

Los primeros peritos estudiaron fotografías ignorando que el original había sido manipulado en el Ministerio de la Guerra mediante su fragmentación y posterior reconstrucción.

Entre los peritos intervinientes en el proceso está Bertillon, que a pesar de no contar con formación ni experiencia en éste campo, el tribunal militar francés consideró su informe porque parecía ser que su cargo como Director del primer laboratorio de la Policía Científica  le hacía apto para realizar tal análisis.

En su informe proliferaban el efectismo y los métodos obsoletos, probablemente impulsados por la soberbia y el egocentrismo, pues su conclusión sería lo que denominaría “la ciudadela de los jeroglíficos gráficos” en la que inculparía a Dreyfus como autor de la escritura.

A la polémica se le sumaron diversos personajes que no dudaron en dar la razón a Bertillon porque ante tal maraña de opiniones, el público no atendería a las argumentaciones.

Mientras, la familia de Alfred Dreyfus en su empeño de esclarecer el asunto reunió un grupo de expertos, cuyas conclusiones se vieron secundadas por la confesión de Esterhazy, el agregado miltar Maximilian Von Schwartzkopfen y demás implicados.  

ENCUADRE HISTÓRICO


Artículos relacionados

sábado, 26 de julio de 2014

Firmas de Felipe II

FELIPE II

                                                     1572                                   1578


El monarca solía firmar con la frase “yo el rey” en la que predominan los gestos amplios, curvos, graciosos y de suaves en su ejecución

Años después los gestos graciosos se tornarían en trazos gráficos angulosos de ejecución  debido a su incipiente artrosis. El avance de la enfermedad le impediría firmar en 1598, año de su muerte

Las firmas de este personaje son un claro ejemplo de patologìa en el grafismo. Pues aunque entre ambos estampados hay seis años de diferencia, está fuera de toda duda la influencia que la enfermedad tubo en él a pesar de la persistencias de los rasgos más personales.



 






































martes, 22 de julio de 2014

El origen de la firma

Tras la lectura del manuscrito por parte del autor, el pergamino utilizado para su elaboración se extendía sobre la mesa del escribano (notario) para que los presentes pasasen la mano por encima en acto solemne de aceptación y juramento. Después de la ceremonia se plasmaba el nombre del autor, signo y una o tres cruces.

Con la llegada de los visigodos, el sistema jurídico centró su atención en la validación del documento a través de testigos que lo tocaban (chartam tangere), firmaban o suscribían (firmatio, roboratio,stipulatio).

Durante el reinado del Visigodo Eurico (420-484) se determina necesaria la formalización documental a través de la regularización de subscripciones, signos y comprobación de escritura. Porque la falta de firma y signo del firmante provocaría la inoperabilidad del mismo, pues para que el documento fuera veraz debería de completarse con el juramento de los testigos.

Concretamente la "subscriptio" representaba nombre y fecha del signante, dando valor probatorio al documento, mientras que el "signum" era un rasgo que la sustituía en el caso de que no supiera o no pudiera escribir, proceso que debía de perfeccionarse mediante el juramento de un testigo que asegurara su veracidad.


Centrándonos en la rúbrica conviene subrayar que probablemente su etimología provenga del latín rubrum (rojo).  Su uso proviene de la edad media, época en la que se daba fe de autenticidad y oficialidad de un documento mediante las palabras scipsit firmavit reconogvit escritas en rojo en la parte inferior del mismo, tras elaborar el manuscrito y poner nombre y apellido.

Con el tiempo esas palabras dejaron de ser legibles para convertirse en trazos enmarañados, de modo, que el pueblo llano desconocedor de su verdadero significado adoptó está forma como signo de distinción.



En la edad media también se comenzaron a utilizar los sellos, aunque con anterioridad a los mismos se emplearon signos que constaban de una cruz a la que se añadían letras y trazos entrelazados. Fueron impuestos por la totalidad de escribanos o por federatarios.


De manera paulatina la nobleza dejó de firmar sus documentos para sellarlos, debido a que  apenas se sabía escribir.